Duke Ellington lo consideraba el padre del piano en el jazz. De hecho, se aprendió nota por nota la composición de Johnson “Carolina Shout” y fue esta y otras escuchas del pianista una de las razones que motivaron la inclinación de Ellington por el jazz.
Nacido en Nueva Jersey en 1.894, pianista y compositor, fue uno de los creadores del estilo “stride”, y una figura esencial en la evolución del ragtime al jazz. Su originalidad, su capacidad de improvisar y su energía, eran prodigiosas.
Tocaba en tugurios de Nueva York, a veces con el solo acompañamiento de la batería.
A pesar de su extraordinaria calidad y de su impronta en la historia del jazz no alcanzó el reconocimiento que me merecía. Johnson entendía que ello se debía a su condición de negro.
Acompañó a cantantes como Ethel Waters y a la llamada “emperatriz del blues”, Bessie Simth, y también a músicos como King Oliver, Pee Wee Russell, Eddie Condon o Sidney Bechet.
Compuso para obras teatrales de la época y obras para piano y orquesta, y hasta una especie de ópera-blues. Y de él aprendieron Fats Waller, Willie “The Lion” Simth, Count Basie, y Duke Ellington, lo cual justifica plenamente la consideración de este último. Incluso Thelonious Monk se considera deudor de la obra de Johnson.
A pesar de ello en su vida siempre estuvo presente cierto grado de frustración y de insatisfacción, pues si bien podría ser consciente de su relevancia en los comienzos de género sabedor también fue de que su estilo se quedaría anclado en el pasado, por la propia evolución del jazz.
Murió este pionero olvidado, en 1.955.
