¿Y a mí que el calorcito, pronto vendrá el insoportable calorazo, me sugiere reggae?, Me sugiere reggae en la playa y mojito fresco con sabor a yerbabuena. Y mira por donde no he estado en Jamaica.
Y hoy, primer día en que he puesto el ventilador en casa, el calor me llevó al reggae, y el reggae y me percato con sorpresa, en que después de casi cinco años de daros la brasa con el blog, no apareció como figura estelar, sino como referencias el gran Bob Marley, omisión imperdonable que bien merecería confesarse en el confesonario de los olvidadizos de músicos imprescindibles.
Y eso que la figura de Marley siempre me ha llamado la atención, no sólo por su música que me aporta frescura, ligereza e invitación a un bailoteo sutil, sino como líder del movimiento rastafari, aunque nunca he logrado entender la compatibilidad de las ideas de ese movimiento, con la consideración que le tenían a un dictador como Haile Selassie, hasta el punto de elevarlo a la condición de divinidad.
Pero, pasando de Selassie, me gusta el reggae, me gusta, Marley, y me gusta el mojito, solo que ya, a estas alturas, en pequeñas diócesis de Selassie, o mejor en pequeñas dosis.
