Avishai Cohen, cuando la sobriedad no está reñida con la belleza.

Bassist Avishai Cohen Goes Global For 50th Birthday | Jazzwise

El quinteto de Avishai Cohen (contrabajo) con Yonatan Volzok, al trombón, Yuval Drabblin a lo saxos, Roni Kaspi a la batería y un jovencísimo Itay Simhowich al piano, puso fin al festival de jazz de Málaga, al que si tuviera que ponerle una nota sobre 10, yo le pondría un 6. Como dije antes, manifiestamente mejorable y manifiestamente caro. De las actuaciones a las que he ido, Kandace Spring, Theo Croker, Cecile Mclorin Salvant, Al DiMeola y Avishai Cohen me quedo con la McLorin y el contrabajista israelí. De las que no he ido, obviamente no puedo hablar.

            El concierto de Cohen me gustó de principio a fin. Fue un concierto sobrio, sin ninguna alharaca, ni concesiones a la galería. Un quinteto comedido, con solos muy cortos de sus componentes, sobre todo del pianista, y con un baterista que dentro de la mesura general demostró ser un bata elegante, sencillo pero tremendamente eficaz.

            Cohen es un tipo que no puede disimular su amor por el contrabajo, aunque no esté pisando las cuerdas. Debemos agradecer a Jaco Pastorius, pues fue su escucha lo que hizo a nuestro protagonista inclinarse por este instrumento, aunque empezara dándole al piano. Igualmente habría que agradecer a Chick Corea que lo promocionara.

            Su música refleja influencias de la latina, de la sefardí para adquirir una dimensión propia y original que para nada deja indiferente. Le he visto otras veces y fue el concierto del pasado lunes en el Cervantes el que me ha dejado mas satisfecho.

            El concierto, dentro de una línea suave y tranquila, fue ganando en intensidad a medida que iba avanzando y particularmente me quedé con ganas de mas, sin que los bises, que sí fueron una concesión a la galería mostrando a Cohen cantando lo que siempre canta, la bella composición “Alfonsina y el mar”, “Morenika” y un “Summertime” a ritmo trotón, cuasi de rockabilly, lograran saciarme. Quería mas pero de lo otro. Lo dicho, fue un concierto sobrio, pero bello. La sobriedad no está reñida con la belleza.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *