Lhasa de Sela, la chispa fugaz.
Lhasa nació en 1.972, en Nueva York, de padre mejicano y madre estadounidense. Su nombre es el de la capital del Tibet. Se lo puso su madre, influida por un Libro Tibetano sobre la Vida y la Muerte, que estaba leyendo. La infancia transcurrió viajando en un viejo autobús escolar, recorriendo las carreteras de Méjico…
