Paul Bley, la vanguardia tranquila.
De Montreal (1932), admirador ferviente de su compatriota y compañero de “armas”, Oscar Peterson, tras la marcha de éste a los Estados Unidos se convierte en su sucesor en los clubes de su país, hasta 1950 en que, siguiendo la estela de su ídolo marcha al país vecino, donde graba su primer disco nada menos…
