Creo que fue Sócrates aquello de “solo sé que no sé nada”. Pienso sobre esa frase con cierta frecuencia y me la atribuyo en casi todos los terrenos. A veces es la memoria la que te juega una mala pasada:” tengo la memoria sirviendo al rey”, decía mi padre cuando se le olvidaba algo, y yo también la repito con frecuencia cuando con frecuencia se me olvida algo.
El caso es que a John Taylor no sé si lo tenía en el desconocimiento o en el olvido. ¡Que más da!. Bueno es escuchar algún programa de jazz por la radio, como el que conduce Luís Martín en Radio Clásica, para reconocer o rescatar del olvido a un pianista como el británico John Taylor que nos dejó en el año 2.015 y que removiendo en mi discografía lo redescubro en discos de Kenny Wheeler como el magnífico “Where do w ego from here”, en compañía de Charlie Haden o acompañando a Norma Winstone.
La escucha de Taylor en la radio me condujo a buscar discos como líder de Taylor y a conocerlo más, fruto de ello es que me anime a compartirlo con la parroquia para que lo recuerden o descubran según el caso.
Nació en Manchester en 1.942, y a su muerte The Guardian lo describió como “uno de los grandes pianistas y compositores de jazz de su generación a la altura de Keith Jarrett, McCoy Tyner, Chick Corea o Brad Mehldau”.
De formación clásica, lo que influyó en su estilo personal, tenía un respeto por la de la melodía y una técnica exquisita que le hacía manejar la mano izquierda no solo como simple acompañante, sino también como construcciones melódicas que a veces podrían contraponerse con las creadas por la mano derecha.
“Pianista de pianistas”, acabó sumándose al sello discográfico ECM., que respondía a su estilo sereno, reflexivo, introspectivo que trascendió de sus anteriores caminos por el free.
Bueno, y termino con aquello de “nunca es tarde si la dicha es buena”.
