Claro creo que está que cuando publico esta, llamémosle, sección del blog dedicada al cine, no trato de descubrir películas a la parroquia, ya que la mayoría de las películas seguro que han sido vistas por todos o por casi todos, sino más bien de recordarlas. Al seleccionar estas películas me desnudo un poco, no es preciso que cierran los ojos, porque son películas que, por unas u otras circunstancias han dejado surcos en quien esto escribe. Refuerza esto, también en el cine, el sentido del nombre del blog, que no tanto hace mención a como se llamaron en un tiempo los discos de pizarra y después de vinilo, sino precisamente a eso, a las huellas, a los surcos, que la música, el cine, la literatura y la poesía dejan o han dejado en mi vida.
El cine del argentino Campanella es, cuando menos, emotivo. Muestras de ello son “El hijo de la novia”, “El mismo amor, la misma lluvia”, “Luna de Avellaneda” etc. “El secreto de sus ojos” es una clara demostración de ello. Una película que toca varios palos, entre ellos el de la justicia en el que se desliza por un terreno que pudiera resultar resbaladizo y complicado como el de la licitud de la toma de la justicia por la mano de aquel al que el sistema judicial, en este caso, corrupto, le ha dejado en la estacada y ha protegido al asesino cruel y sádico. Esta cuestión es compleja puesto que, en determinados casos, puede amparar situaciones arbitrarias y autoritarias. Pero en fin no vamos a hablar ahora de ello.
Otro palo que toca es el de la pasión no la amorosa, sino aquella que cada cual puede tener por algo, por alguna afición o actividad. En este caso se aborda la del futbol, la que se puede llegar a sentir por el equipo de los amores del que cada uno se hace, por razones diversas, en la infancia. Me permito hacer una reflexión sobre si esta pasión concreta por un equipo de futbol pueda entrar en decadencia por el crecimiento del sentido mercantilista y de negocio que ha adquirido este ya mas espectáculo que deporte. En mi caso, reconocido hincha del Real Madrid, aunque muchos me han dicho que no me pega, esa pasión ha disminuido bastante, sin que ello implique que me alegre sobremanera cuando mi equipo gana una competición. Este año….., vamos a esperar al próximo a ver si se endereza el vestuario y el Presi, deja de ser tan Presi, lo cual es difícil.
Bueno y el otro tema, el amor que permanece gran parte de la película como soterrado, solo expresado con las miradas que lo dicen todo, pero que la lengua traiciona porque calla, sin que haya otro gesto, como una caricia o un beso que haga innecesaria a la traicionera. Cuando ya la película parece encaminarse a engrosar, con una más. la historia de las ocasiones, o mejor de las ilusiones, o mejor de los amores perdidos, es en la última escena cuando esa última mirada y ese “cierra la puerta”, expresan que por fin va a aflorar ese amor contenido durante tantos años.
Nunca está mal revisitar “El Secreto de sus Ojos”.

Tengo que reconocer que estoy enamorada de la película El secreto de sus ojos. Me gustó más la película que el libro sobre el que está basada.La pregunta de sus ojos, cosa que rara vez me ocurre