Cocktails for three.
La espuma de la sal de baño se deslizaba lentamente por su cuerpo, tarareaba una canción inventada con cierta monotonía. Una fina lluvia sobre la claraboya servía de acompañamiento. El teléfono sonó insistente e inútilmente. Serían las 19,00. Al cabo de un buen rato, antes de que el sopor que iba alcanzado desembocara en sueño,…
