De Minneapolis, 1.964, oía jazz en su casa con los discos de Dixieland y de cantantes que escuchaba su padre y cuando su madre, pianista aficionada se atrevía a emular a las divas de su tiempo. Es en ese ambiente en el que Bill se arrancó a tocar el piano y a dar clases desde los cinco años, estudiando con el organista de la Iglesia, primero, para después aprender jazz con el pianista Bobby Peterson, y a los quince años ya tocaba en los clubes de su zona.
En 1.988, como casi todos, se fue a la Gran Manzana y pronto actuó en clubes tan importantes como el “Knitting Factory”, “The Viilage Gate”, “Birdland”. Ha trabajado con Buddy de Franco, Curtis Fuller, Billy Higgins, Freddie Hubard, Lee Konitz, James Moody, Dewey Redman, Gary Peacock….entre otros muchos.
También ha girado por Europa tocando en diversos festivales, y ha sido galardonado con el “Grand Prix du Disque de Jazz” de 2.004 y nominado al “Victoires du Jazz”, equivalente al Grammy Francés en 2.005 y 2.011.
Cuenta Carrothers que es un apasionado de la historia y que se inspira en ella para componer. Prueba de ello es su trabajo “Armistice”, doble disco en el que se refiere a una historia de amor que se ve interrumpida por la Primera Guerra Mundial.
Afirma Carrothers que en la formación de trío es en la que más feliz se encuentra aunque también le va tocar en solitario.
Reconoce Carrothers que los pianistas que más le gustan y más le han influido han sido Keith Jarrett, Bill Evans, Chick Corea, Art Tatum…..
Y dice Carrothers que tocar free le divierte.
Y digo yo que me gusta Carrothers, que me gusta su lenguaje propio, su originalidad y lirismo y que alguna vez me gustaría verlo y escucharlo en un escenario.
