A mediados de los ochenta solía levantarme para ir al trabajo con la escucha de “Soy un macarra” de Ilegales, pues si no era sintonía, no lo recuerdo, si sonaba casi todos los días en “Tiempos Modernos” aquel programa inolvidable de Radio 3, que conducía Manolo Ferreras y en el que colaboraba con varias secciones el también inolvidable Fernando Poblet.
En aquella época, además de haber sido invadido por el gusanillo del jazz, sucumbí a “la movida”. Empezaba una nueva etapa de mi vida y los “Radio Futura”, “Golpes Bajos”, “Gabinete Caligari”, “Siniestro Total”, “Danza Invisible” animaban mi existencia y, por supuesto, “Ilegales” que jugaban a otra cosa y que a mí me encantaban, comprando de hecho, varios de sus LP’S. Fueron años locos, “tiempos nuevos, tiempos salvajes”, en el que muchos vivíamos en el alambre y yo lo hacía, en cuanto a música se refiere entre “yendo a toda hostia por la carretera”, o escuchando tranquilamente la sensualidad de un saxo tenor como el de Ben Webster o la emocionante voz de Billie Holiday, contrastes al canto, y “celebrando”, que término más inapropiado, juicios casi todos los días, defendiendo a los despedidos de la “reconversión” encubierta de la época.
Lo de Extremaduro me cogió ya más madurito. Era el grupo que gustaba a mis hijas y los conocí a través de ellas, y el “So Payaso”, que me gustaba lo tuve hasta en la sopa. A Robe, antes de ser famoso, lo conocí en Plasencia, creo recordar que me lo presentaron en la barra de un bar.
En muy breve espacio de tiempo se nos han ido, Jorge “Ilegal” y Robe “Extremoduro”, dos transgresores, dos iconoclastas del mundo de la música y del mundo. Hoy me solidarizo, no me importaría disfrazarme, en plan macarra de payaso.
Descansen en paz.


¡Qué pena me ha dado!
De Jorge Ilegal, pero sobre todo de Robe, que lo he seguido escuchando hasta el final.
Descansen en paz.
A Ilegales sí los oía y me acompañaban en el coche por las mañanas para ir al Instituto pero a EXTREMODURO apenas. DEP los dos cantantes