MELISSA ALDANA, EL CONCIERTO DEL CLARENCE.

Imagen de Melissa Aldana - Wikipedia, la enciclopedia libre

Iba, el pasado sábado,  al concierto de Melissa Aldana con los ecos, rondándome en la cabeza, de la escucha de su reciente disco “Filin” grabado en compañía de Gonzalo Rubalcaba, Peter Washington y Kush Abadey, con la intervención de la cantante Cecile McLorin Salvant, disco dedicado a boleros y música tradicional cubana, que me tiene encandilado recientemente. Tal vez esa circunstancia influyera en el ánimo con el que acudí al concierto, aún a sabiendas de que no abordaría los  temas de ese disco, salvo uno de ellos, como efectivamente ocurrió.

Para nada quiere ello decir que la saxofonista chilena me llegara a defraudar. Pero tal vez mis expectativas fueran exageradas. Perfectamente arropada por el lirismo del piano de Pablo Held, el sólido contrabajo de Pablo Menares y la eficaz batería de Kush Abadey,  Melissa Aldana demostró estar dotada de una  técnica magistral y, en algunos momentos, como en muchos de la escucha del disco al que antes hice referencia, me trajo a la memoria al bueno de Charles Lloyd, y a Joe Lovano.

La Aldana nos ofreció un concierto tranquilo, sin estridencias, yo diría que incluso comedido, sin que ello implique menoscabo alguno a su actuación.  Nos deleitó con composiciones propias, también con algunas de su pianista Pablo Held, con “Echoes of the Inner prophet” de Wayne Shorter de su disco del mismo título,  y nos regaló antes del bis una extraordinaria versión del tema de Billy Strayhorn que inmortalizara John Coltrane, “Lush Life”. Tal vez fue lo mejor del concierto, o al menos, a mi así me lo pareció.

Me gustó el concierto de Melissa Aldana, pero me supo a poco, esperaba algo más y esperaba un poco mas de comunicación con el público.  No obstante repetiría la experiencia, más limpio de expectativas.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *