Fue en el año 2007 cuando vi y escuché a Rebekka Bakken en el Festival de Jazz de Almuñécar. Creo recordar que me aburrí un poco. La vi, ciertamente, desde lejos por lo que esa lejanía pudo contribuir a que no me metiera demasiado en el concierto y claro, cuando eso pasa es mas fácil que asome cierto aburrimiento o que uno se distraiga con la contemplación de las gaviotas aficionadas a la música, que suelen sobrevolar esas agradables noches por el Parque del Majuelo, donde se desarrolla el evento..
No soy partidario de encasillar a los músicos, pero a pesar de ello creo que la cantante de Oslo es más de pop que jazzera.
Eso sí, tiene bonita voz, con una dicción perfecta, modula muy bien y los arreglos de los temas que aborda son sugestivos.
Nacida en 1970 es una de las figuras más relevantes de la relativa “nueva generación” de cantantes escandinavas. Comenzó estudios de piano y violín y fue en 1.995 cuando se fue a la Gran Manzana y allí conoció al guitarrista austriaco Wolfgang Muthapiel y formó un dúo que recorrió los clubes nocturnos de la ciudad que nunca duerme. Volvió a su tierra a primeros de siglo.
Resulta que la Bakken es una ferviente admiradora de Tom Waits. En eso coincidimos. Es por esa admiración por la que ha grabados varios temas del estadounidense, si bien he de confesar que me quedo con la voz más dramática, aguardientosa y evocadora a un tiempo de éste. Os dejo como propuesta de escucha algunos de ellos, además del inmortal “Yesterday”.
