Como sabéis los que leéis los micro surcos soy un enamorado del país luso y vecino, al que seguimos conociendo poco, y enamorado de su música por antonomasia que es el fado y, por extensión, la morna.
De este icono de la música portuguesa no tenía ni la más remota idea, lo cual tampoco es de extrañar y el otro día en Spotify me saltó después de escuchar la maravilla de pianista que es otro portugués Julio Resende del que sí di cuenta por aquí y tengo sus discos, casi todos.
La guitarra portuguesa se desarrolló a partir de la cítara en el siglo XVIII, tiene doce cuerdas dispuestas por pares y es un acompañamiento imprescindible al fado y todo lo que este representa de saudade, de melancolía, que normalmente narra desdichas, como el blues, el flamenco o el tango y tantos poemas.
Custodio Castelo además de intérprete es compositor y productor discográfico, nacido en 1.966 es hoy día uno de los máximos exponentes de la música tradicional portuguesa y ha acompañado entre otros a Amalia Rodríguez, Carlos do Carmo, Missia, Cristina Branco y a la brasilera María Bethania. Yendo a algunos de los discos de Cristina Branco que tengo he visto su nombre. Había oído anonimamente, si se me permite el palabro, su guitarra. Desde ahora le prestaré más atención.
Siempre es bueno descubrir música y músicos, aunque sea tardíamente. Nunca es tarde si la dicha, como en este caso, es buena.
