ATlANTIC CITY, LA PELÍCULA.

Image of Atlantic City (1980) - Filmaffinity

El otro día, a raíz de escuchar un comentario sobre Susan Sarandon, me acordé del extraordinario papel que la actriz hizo en la película de Louis Malle “Atlantic City” y anoche me puse a buscar la película y creo que fue en Filmin donde la encontré y me dispuse a verla de nuevo.

No sé por qué razón me inclino, en la tele obviamente, a revisitar películas, si son buenas claro, que a ver nuevas, de las que pocas referencias tengo. No sé si será la edad o que será.

El caso es que me volvió a gustar la película de Malle. El cineasta francés al que se asocia con la corriente Nouvelle Vague” del cine francés, tiene una variedad de registros tal que es difícil encontrar un hilo conductor en su cine. Esta película que es una de las que rodó en su etapa norteamericana, es una historia de perdedores, bañada por cierta melancolía, en la que el dinero, la ambición y la codicia se mezclan con la soledad de los personajes, en una ciudad “Atlantic City” que se encuentra en pleno proceso de cambio con la demolición de edificios antiguos para construir casinos, para emular a Las Vegas.

La interpretación de Burt Lancaster, ese viejo gánster de medio pelo que se inventa su pasado y al que le puede la vanidad, es extraordinaria. Su mirada lo expresa todo, de tal modo que no necesitaría hablar para entender lo que siente o va a decir. Susan Sarandon hace de sus mejores papeles, las escenas en la que se aplica limón a su cuerpo, a sus senos, hombros y brazos, “para quitar el olor a pescado que coge en el trabajo”,  mientras escucha el “Casta Diva” de la “Norma” de Bellini son memorables.

En fin, que pasé un buen rato y tras ver la película me fui a mi “videoteca” a ver que cine tenia de Malle, y resulta que además de “Ascensor para el Cadalso”,  con la banda sonora de Miles Davis, tengo otras grabadas de Emule como “Lacombe Lucien”, “Milou en mayo”, “La pequeña” y “Tío Vania en la calle 42” y “Adiós muchachos”, por lo que dejé los dvd., cerquita de la tele. Toda una declaración de intenciones.

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