Esta moza con aspecto de novicia sorprendida o de empollona de una clase de adultos, es una de las guitarristas más originales y más innovadoras del panorama jazzístico actual.
Sus publicaciones siempre son elegidas entre las mejores de cada año y no en vano fue sido elegida por la revista Down Beat como la mejor guitarrista de jazz del año 2.022, por encima de figuras tan consagradas como Pat Metheny, Bill Frissell o John Scofield, por citar a los más conocidos.
Tímida ella reconoce que la música que hace pueda llegar a cualquier tipo de público, porque su música es más bien para minorías, de vanguardia, y la piensa seguir haciendo porque es como disfruta.
De Massachusetts, de 1.980, no es la ortodoxia en la forma de tocar lo que pueda definirla, sino más bien lo contrario, su toque, aunque esté amplificado, parece acústico, a veces disonante, a veces percusivo, siempre experimental y rupturista. Cuenta que de adolescente se obsesionó por la música de Ornette Coleman y que mientras sus compañeros de clase iban a conciertos de pop, ella buscaba los conciertos de los “Art Ensemble Of Chicago”. Esa obsesión por la música de vanguardia desde joven, obviamente que se expresa claramente en su obra sin hacer concesiones a la galería.
